Rosa Lydia Vélez y su lucha por una educación especial justa en Puerto Rico.


Cuando escuchamos sobre la lucha por los derechos de los estudiantes de educación especial en Puerto Rico es imposible no unir al tema el nombre de Rosa Lydia Vélez. Esto debido a que precisamente Rosa Lydia es la precursora de una gesta loable y tenaz a favor de estos estudiantes. Batalla que inició hace más de 30 años motivada por su hija Isamar Malaret. Rosa Lydia inició su movimiento en el 1980 radicando una demanda para el entonces Departamento de Instrucción Pública, conocido hoy día como Departamento de Educación. Ella se basó en que su hija y otros ocho niños bajo educación especial no recibían servicios adecuados ni justos amparados en la Ley de Educación para Niños Incapacitados. Esta ley federal, hoy día conocida como IDEA, establece cómo las escuelas públicas deben tratar y educar a los niños con discapacidades. Todos los niños que son elegibles de acuerdo con la ley tienen derecho a una educación pública gratuita y apropiada dentro de un entorno lo menos restrictivo posible. Además, dispone que las escuelas públicas deben desarrollar un Plan de Educación Individualizada (PEI) para cada participante.


La demanda de Rosa Lydia originalmente tenía dos vertientes principales, en una se reclamaba la prestación de servicios por parte del Departamento de Educación y la otra correspondía a los daños y perjuicios de los estudiantes de educación especial, sus padres, madres y encargados. Precisamente la vertiente relacionada a la prestación de servicios se convirtió en un pleito de clase en el año 1981. Esto significa que las reclamaciones de Rosa Lydia Vélez y las decisiones emitidas por el tribunal impactan a todo estudiante entre los 3 y 21 años registrados en el Programa de Educación Especial a partir del 14 de noviembre de 1980, hasta la actualidad.


En el 2002, como parte de una Sentencia por Estipulación del Tribunal, el Departamento de Educación se obligó a cumplir 87 acuerdos donde fundamentalmente tiene que brindar servicios desde la fase de identificación, evaluaciones, determinación de elegibilidad, ubicación y los servicios de terapias, entre otros.


Debido a que desde entonces el Departamento de Educación no ha cumplido con lo señalado en el tribunal, se ha visto obligado a pagar multas las cuales iniciaron en dos mil dólares y ya ascienden a 10 mil dólares diarios.


La lucha que Rosa Lydia inició y que con gran esfuerzo y perseverancia pavimentó el camino de la justicia, hoy día no ha concluido. Es por ello que se exhorta a madres, padres, tutores y encargados de estudiantes de educación especial a que sean parte de este reclamo de justicia uniéndose al pleito de clase contra el Departamento de Educación. Si perteneces a uno de estos grupos, comunícate hoy al (787) 610-6060 o accede aquí para orientación y respaldo legal. Honremos la batalla de Rosa Lydia luchando nosotros también por nuestros participantes de educación especial.

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